Esta denominación corresponde al actual barrio de San Millán, donde fueron apartados los musulmanes de Segovia durante los siglos XV-XVI y principios del XVII cuando se da fin a su presencia; antes del siglo XV los “moros” segovianos vivieron como el resto de habitantes, en diversos barrios de la ciudad durante los casi 1.000 años que Segovia tuvo vecinos de religión islámica.
De lo que conocemos de aquellos habitantes se puede deducir que eran gente humilde, laboriosa y no propensa a litigar ni con cristianos ni con judíos. De su forma de ser y de su cultura perduran en nuestra ciudad dos grandes manifestaciones: la organización del regadío y la agricultura especialmente en el barrio de San Lorenzo y la arquitectura, que se manifiesta en el estilo mudéjar segoviano.
Queda pendiente el análisis de documentación existente de diferentes archivos para reconstruir con fiabilidad la vida de la morería segoviana. Actualmente se transcribe la documentación depositada en el Archivo de Simancas que se refiere a esta población. De esa documentación se deduce que no dispusieron de grandes edificios ornamentales tanto para el culto como para su vida normal pues nada de ellos ha quedado escrito; sí está documentada la existencia de dos mezquitas (o Al Magy) a principios del siglo XVI, una en el barrio de San Martín y otra en el de San Millán. Esas mezquitas debían ser similares a sus contemporáneas aragonesas, en su disposición (con patio, sala de oración y pequeños edificios, adosados a la mezquita, destinados a escuelas o madrasas). Se dispone del dibujo completo del barrio de la Morería realizado por el pintor A. Van Deer Wyngaerde en el siglo XVI.
Conocemos litigios internos de los musulmanes segovianos (inclusos con los alcaldes de la Morería) o externos con judíos y cristianos en lo referente al culto de su religión o costumbres (lugares de ubicación de los burdeles). En su vida ordinaria tuvieron, está documentado, algún problema en sus trabajos de albañilería. En general pagaban menos impuestos que sus vecinos de la Judería pero tuvieron también, como aquellos, que pagar impuestos para financiar la guerra de Granada.
Este barrio, de gente humilde y laboriosa, aportó escritores o pensadores de reconocido prestigio dentro de la cultura musulmana como Yza Gidelli, muftí y alfaquí de su Alhama (Morería).
La presencia de la comunidad musulmana en nuestra ciudad dejó una huella profunda y todavía visible: caceras para el regadío de huertas, restos de molinos en las riberas del Eresma, tramos y puertas monumentales en la muralla, el revoco de las paredes de los edificios llamado esgrafiado segoviano, la arquitectura de ladrillo y tapial, etc. Permanecen aún dos, podemos decir, tesoros del arte islámico en Segovia como son las pinturas mudéjares del Torreón de Hércules y los restos de techumbre del arte taifal de la iglesia de San Millán; se puede también mencionar el Palcio Real de San Martín o el Convento de San Antonio El Real. Todo ello nos recuerda a aquellos antepasados de nuestra ciudad que con su vida y esfuerzo contribuyeron a configurar Segovia tal y como es. |