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Turismo LGTB


Bienvenidos a la guía LGTB de Turismo de Segovia.

Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1985, Segovia posee innumerables rincones con encanto y diversas rutas naturales e históricas para sorprender a todos sus visitantes.

La ciudad de Segovia, además de un riquísimo patrimonio histórico-artístico y natural, ofrece gran actividad cultural durante todo el año.

A los pies de su monumental Acueducto se desarrolla un buen número de actividades y espectáculos.

Esta guía no pretende crear una ruta LGTB en la ciudad, sino mostrar que Segovia es una ciudad plural y respetuosa con todos aquellos que la visitan y habitan.

Segovia está ORGULLOSA de poder mostrarte todo su potencial. Anímate y ven a visitarnos.

 
ITINERARIO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Un buen punto de partida para recorrer Segovia es el Azoguejo – zoco pequeño-, frente al zoco grande, que se situaba en la Plaza Mayor. Lugar de reunión, nexo de comunicaciones, núcleo de comercio y contratación, el Azoguejo ha sido hasta no hace mucho tiempo el centro vital de Segovia.

Del Azoguejo parte la Calle Real, la principal de la ciudad, la de mayor tránsito y comercio, por la que subiremos hasta la Plaza Mayor.

Esta calle se divide en varios tramos: Cervantes, llamada anteriormente Calle Real del Carmen, por el antiguo convento cuyo solar ocupa hoy una entidad bancaria; Juan Bravo, en recuerdo del comunero segoviano; Plazuela del Corpus, por la antigua Sinagoga Mayor, hoy iglesia-convento de Corpus Christi; y por último, Isabel la Católica, desde donde desembocamos en la Plaza Mayor, arteria principal de la ciudad que recoge un interesante conjunto arquitectónico de los siglos XV y XVI hasta comienzos del XX.

En la Calle Real muchos edificios presentan en su interior una estrecha escalera que da acceso a las viviendas desde la puerta, situada en un extremo de la fachada, al estilo musulmán. Esta tipología urbana se conserva en la actualidad, pero las fachadas originales, de materiales pobres, se cubrieron con esgrafiados a partir del siglo XIX.

En la Calle Real es parada obligada el Mirador de la Canaleja desde el que se contempla la montaña de la Mujer Muerta y el barrio de San Millán. Enfrente encontramos el Teatro Cervantes adosado a un cubo de la Muralla y enseguida, la Casa de los Picos, hoy Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos.

Junto a esta casa fuerte se encontraba la Puerta de San Martín destruida en 1883 que hoy rememora una placa en la fachada lateral de la Casa de los Picos. Junto a este edificio, haciendo esquina, aparece el Palacio de los del Río (s .XVI), y al lado, el visitante curioso puede asomarse a un magnífico patio con columnas de haces retorcidos en el palacio de los de la Torre, de los siglos XV-XVI.

De vuelta a la Calle Real, la Plaza de Medina del Campo ofrece un interesante conjunto arquitectónico que recuerda a algunas plazas italianas. Entre elegantes edificios, destaca la Iglesia románica de San Martín. Una estatua del comunero Juan Bravo obra del escultor Aniceto Marinas en el primer tramo de la escalinata y dos esfinges neoclásicas con cabeza y busto de mujer y cuerpo de leona - conocidas popularmente como Las Sirenas - completan la variopinta estética de la plaza.

De regreso a la Calle Real encontramos a la derecha la cárcel Real o cárcel Vieja, hoy biblioteca pública. Fue utilizada como prisión hasta 1933 y en sus celdas estuvo encarcelado el dramaturgo Lope de Vega en 1577.

La última parada antes de pisar la Plaza Mayor es la Plazuela del Corpus, dominada por el convento del mismo nombre, que fue, como ya hemos dicho, la antigua Sinagoga Mayor. El edificio, dañado por un incendio en 1899, fue reconstruido a finales del siglo pasado y nuevamente abierto al público en 2004 tras una afortunada y minuciosa restauración.

La Plaza Mayor - corazón de la ciudad - es fruto de la política urbanística del siglo XVII. Denominada Mayor desde 1461, vio modificado su aspecto a causa del hundimiento de la iglesia de San Miguel, acaecido en 1523. La iglesia, que estaba situada en el centro de la Plaza, se reedificó en un lateral de la misma, lo que ha dado al ágora segoviana su forma actual. La ordenación trazada por Brizuela en 1623 hace que la plaza esté dominada por la presencia del Ayuntamiento (1610), con fachada de granito, torres con chapiteles de pizarra y reloj con campanas. La Iglesia de San Miguel, de estilo gótico conserva elementos románicos del templo primitivo en cuyo atrio se celebró la proclamación de Isabel la Católica como Reina de Castilla en 1474.

La calle Marqués del Arco, actual núcleo de comercio turístico (cerámica, cestería, cobre), esconde el canal del Acueducto que discurre soterrado hasta el Alcázar. Frente a la Catedral se alza el palacio del Marqués del Arco (s. XVI) con un precioso patio renacentista. Más adelante encontramos el antiguo corral del Mudo, uno de los últimos vestigios de los corrales de los barrios islámicos, que acogía un caserío tradicional de ladrillo con entramado de madera.

En el último tramo atravesamos el barrio de las Canonjías, al final del cual, pasada una verja y junto al jardín que rodea el monumento a los héroes del 2 de mayo se encuentra el Alcázar. Las Canonjías es el barrio mejor conservado de la ciudad alta. Su nombre deriva de canónigos, que fueron los vecinos originales de la zona que gozaban por su carácter eclesiástico de inmunidad y grandes privilegios. De sus casas románicas se conservan bellas portadas de arco de medio punto con arquivoltas y sugestivos patios interiores coloreados por huertas o jardines.

La puerta de la Claustra es la única que se conserva de las tres que cerraban el barrio de los canónigos catedralicios; esta puerta mantiene restos de esgrafiado renacentista y una imagen de la Piedad, copia de otra existente en la Catedral.

En las Canonjías se ubicó la casa de la Imprenta y la de la Inquisición, e instalaron sus estudios artistas como Ignacio Zuloaga y Maurice Fromkes. Este pintor americano da nombre al jardín que aligera la estrecha calle de Velarde y que ofrece una maravillosa vista del valle del Eresma.

Judería

Las primeras referencias al asentamiento de la población judía en Segovia están fechadas en el s. XIII. Dos centurias más tarde, en el s. XV, la aljama, originariamente radicada en la Almuzara y las parroquias de San Andrés y San Miguel, se repartió por toda la ciudad a excepción del barrio de los Caballeros. Sin embargo los judíos segovianos fueron obligados también a vivir regregados en judería aunque sin sufrir las persecuciones a las que fueron sometidos en otros lugares.

El barrio judío estaba cerrado por siete arcos de ladrillo y el eje del mismo era la llamada hoy Judería Vieja, antes Calle Mayor. La población, perteneciente a diferentes niveles económicos, residía en casas de mampostería y ladrillo con entramado de madera, sin patio, pero con un pequeño jardín.

El barrio judío ha sufrido numerosas transformaciones, especialmente radicales en tres momentos; el primero tras el decreto de expulsión, cuando los conversos rehabilitaron sus casas con escudos y patios porticados; más tarde, cuando se construyó la nueva catedral; y, por fin, en el s. XIX, cuando la ciudad acometió mejoras urbanísticas y de saneamiento.

Los años apenas han dejado rastro de otras sinagogas, madrazas, mitvés..., aunque el visitante puede recrear la antigua aljama siguiendo su bien conservado urbanismo, típicamente oriental.

La Judería se ubica en el lado sur del recinto amurallado, en el sector comprendido entre el Corpus y Las Canonjías. En 1492, tras la expulsión, pasó a denominarse Barrionuevo. La importancia de la aljama segoviana puede deducirse sólo con tener en cuenta que llegó a contar con cinco sinagogas.

La Sinagoga Mayor se situaba en la actual calle Real. Hoy es la sede de una comunidad de monjas franciscanas. La entrada se realiza a través de un corral típico, y el interior está definido por tres naves separadas por arcos de herradura sobre pilares octogonales.

Las yeserías que recubrían la sinagoga se perdieron en un incendio ocurrido en 1899 pero fueron de nuevo recuperadas tras la restauración llevada a cabo en 2004.

La Sinagoga Vieja estaba situada en la Plaza de la Merced; fue donada en 1412 por el rey Juan I a los frailes del convento de la Merced. La Sinagoga de Burgos parece que perteneció a una comunidad de judíos que llegaron a Segovia desde esa ciudad tras las revueltas de 1391. Estaba en la calle de Escuderos.

La Sinagoga del Campo se localizaba en la calle de Martínez Campos, en la zona conocida como Corralillo de los Huesos.

La Sinagoga de los Ibáñez de Segovia sustituyó a la Sinagoga Mayor. Fue adquirida por el cabildo catedralicio a la comunidad judía en 1492, unos días antes de la expulsión, y sufrió profundas modificaciones en el s. XVIII. Muy cambiada por usos sucesivos, aún conserva unos arcos con yeserías y vestigios del antiguo edificio.

Otros restos de la importante aljama, que disfrutó también de dos madrasas o escuelas rabínicas, son la Casa del Sol, antiguo matadero judío citado por Francisco de Quevedo en el Buscón y actual museo provincial, y la puerta de San Andrés o arco del Socorro, que hoy alberga un espacio informativo sobre la Muralla de la ciudad. En el camino que va de la antigua Sinagoga Mayor a la puerta de San Andrés merece la pena detenerse ante la casa de Abraham Senneor (que fue contable de los Reyes Católicos) – también conocida como casa de Andrés Laguna-, y acceder a su interior para visitar el Centro Didáctico de la Judería.

El recorrido puede concluir en los evocadores jardines del Paseo del Salón, creado por la Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País en el siglo XVIII, en el que se recorta el ábside del convento del Corpus Christi. El paseo, muy concurrido en invierno por su cálida orientación al sur es frecuente escenario de diversas actividades culturales.

Patios

Los patios segovianos siguen el modelo hispanomusulmán.

La mayoría de los que han llegado a nosotros fueron construidos a partir del siglo XV bajo el estilo renacentista, con lo que únicamente el modo de acceso en codo desde la calle (y no siempre) es claramente islámico, mientras que sus elementos arquitectónicos pertenecen a la estética clásica occidental.

No es fácil establecer una cronología solo con la simple contemplación de basas y capiteles pues la utilización de determinados modelos no obedece a un período concreto sino que pudiera denotar también un gusto específico o un claro sentido práctico, ya que -por poner un ejemplo- en un capitel facetado se integra mejor un escudo nobiliario.

Casa de los Picos

El acceso al patio se realiza también en codo, salvaguardando así la intimidad de la casa y llegado el caso, logrando evitar la entrada rápida y directa del asaltante. Una vez en el interior, encontramos un espacio pequeño, porticado en tres de sus lados mediante cinco columnas poligonales (dos en los ángulos pequeños y las otras tres en el punto medio de cada banda) de piedra caliza, con basas y capiteles de facetas.

Torreón de Lozoya

Es este uno de los pocos edificios segovianos en los que la piedra berroqueña es el único material utilizado para su construcción debido a la indiscutible capacidad económica del secretario real para acometer obras tan lujosas.

El acceso, en codo, se realiza a través de un desahogado zaguán que lleva al primero de los patios desde uno de cuyos ángulos parte una escalera de magnífica traza que asciende a la parte noble. Solo dos lados están porticados aunque es probable que el plan inicial contara con abrir los cuatro como puede desprenderse de los medallones que hacen ángulo y que darían continuidad a los arquitrabes. Está formado por siete columnas sobre las que se disponen otras tantas en la galería superior.

Casa de Abraham Seneor

Perteneció al doctor Diego Fernández Laguna y en ella probablemente, nacería el eminente científico Andrés Laguna. Posteriormente, en el último tercio del siglo XVI, pasó a manos del regidor Francisco Messía de Tovar quien mandó edificar la fachada. Conserva esta casa un patio porticado del siglo XVI de la casa de los Laguna, que en la actualidad cobija varias dependencias del Ayuntamiento de Segovia.

Palacio de Mansilla

Da la impresión de que la fachada de este edificio nunca se concluyó, que sólo se realizó un zócalo almohadillado de sillares de granito y el cuerpo central en su parte baja, también con fábrica de sillería. Un arco rebajado y cuatro grandes ménsulas, dos a cada lado, que soportan un amplio y elegante balcón, conforman el portón de acceso.

El resto de los paramentos están enfoscados y los balcones enmarcados con granito. Corona el edificio en la vertical de la puerta, una buena pieza heráldica.

Miradores

Por los miradores de la ciudad

Mirador de Zamarramala

"No conozco a nadie que habiéndose acercado a este lugar no haya sido conquistado por esta vista sorprendente". La admirativa frase del hispanista belga Robert Guillón aparece grabada en la pared de una pequeña ermita que se alza a la salida de Zamarramala, desde donde se contempla una línea monumental en la que se integran el Alcázar, las Murallas, la torre de San Esteban, la Catedral, etc.

La topografía sobre la que se ha ido desparramando el caserío segoviano, la lastra circundante, la línea azul de la sierra y la geometría arquitectónica de la propia ciudad propician la existencia de numerosos miradores abiertos a las más sorprendentes perspectivas.

Unos parecen haberse dispuesto para el asombro del viajero que llega, con Segovia siempre coronada por la torre de la Catedral -el chopo dorado del poeta- como fondo; otros, insertados dentro de su caserío, abiertos hacia el horizonte que la ciñe.

Mirador del Terminillo

Se abre al lado de la carretera que baja de La Lastrilla y del Parador de Turismo y es el lugar idóneo para contemplar el lado norte de la ciudad y la imagen de gran navío de piedra que ofrece Segovia emergiendo sobre un mar de verdor, con el Alcázar como proa, la torre de la Catedral de palo mayor y el Acueducto como amarra que le mantiene unida a la tierra firme en la que destacan las torres de San Salvador y de San Justo.

Mirador de la Piedad

La Piedad es un cerro aledaño a la carretera de Ávila y desde él, a la sombra de las cruces con las que concluye un calvario de piedra, junto a un reducido morabito medieval, se disfruta de una buena panorámica de un amplio sector de la ciudad, con el barrio de San Millán delante de la cortina que forman el caserío y las torres del recinto amurallado.

Mirador de la Canaleja

Donde la línea de viviendas de la Calle Real se interrumpe, poco antes de llegar al punto donde estuvo la puerta de San Martín y donde se encuentra la Casa de los Picos, hay un largo pretil. Se construyó en el siglo XIX para eliminar un pasadizo cerrado -La Canaleja- que conducía al barrio de San Millán. El resultado del proyecto de eliminación del pasadizo fue este espectacular balcón desde el que puede contemplarse una buena parte del barrio, con las iglesias de San Millán y San Clemente y las tierras labradas en la lastra; el fondo, con azul de lejanías, lo ponen las montañas de la sierra con los dentellones de Siete Picos, cantera - dicen los segovianos - de la que el diablo extrajo la piedra para construir el Acueducto, el cono del Montón de Trigo y el inconfundible perfil de la Mujer Muerta, inspiradora de leyendas.

Mirador del Jardín de Fromkes

El nombre de este jardín es un homenaje a Mauricio Fromkes, pintor norteamericano que tuvo su residencia y estudio muy cerca de este lugar. Desde la barandilla que lo separa de la Cuesta de la Doctoral la vista se recrea con la Muralla, el valle del Eresma, la Casa de la Moneda, el Monasterio del Parral y los abruptos cortados que ascienden a la lastra.

Plazuela del Alcázar

Tendida delante del soberbio edificio en el punto en el que el peñasco sobre el que se asienta Segovia comienza a estrecharse, esta plazuela está abierta hacia el sur al valle del Clamores, el Pinarillo y la Sierra; y hacia el norte, al barrio de San Marcos, acotado entre las Peñas Grajeras y la Puente Castellana. Partiendo en dos este espacio serpentea el camino que conduce hasta Zamarramala. Este paisaje ha sido muchas veces llevado al lienzo y cantando por músicos y poetas.

De tiendas por Segovia

"Ir de tiendas" en Segovia supone una experiencia interesante que permite realizar dos actividades en perfecta armonía: la visita turística y las compras tranquilas.

Esto es posible gracias al peculiar trazado de las calles de la ciudad, que hace que las zonas comerciales correspondan en su inmensa mayoría con los itinerarios turísticos, invitando al paseo tranquilo y a la visita sosegada, sin aglomeraciones, y poder así satisfacer la necesidad o el capricho del momento.

Como en las ciudades de trazado medieval en las que el comercio se situaba en torno a la Plaza Mayor con tiendas de todo género, Segovia se divide en zonas comerciales que irradian del centro histórico hacia el exterior siguiendo la propia evolución urbanística de la ciudad. El viajero encontrará los comercios agrupados por calles y zonas: Casco Antiguo/ Calle Real, Avenida de Fernández Ladreda, Calle José Zorrilla, Avenida de la Constitución, Estación de Tren,...

Aunque tampoco hay que olvidar el pequeño y activo comercio que ofrece sus productos en el resto de los barrios de la ciudad.

Para los amantes de los productos naturales y de temporada, Segovia aún conserva la tradición de celebrar mercados al aire libre, que se concentran martes, jueves y sábados del año en diferentes zonas.

Las tiendas de artesanía (cuero, textiles, alfarería, encuadernación, etc.) y de antigüedades, también abren sus puertas en las calles de Segovia, para todos aquellos que buscan lo auténtico y lo anecdótico. Actualmente se celebran dos grandes ferias de artesanía en la ciudad.

Mercadillos

Los mercadillos populares al aire libre tienen gran tradición. En ellos se puede encontrar desde legumbres, verduras y hortalizas de la zona, hasta ropa, flores o bollería tradicional.

Segovia de noche

En la noche resalta el perfil de la ciudad con los afilados pináculos de la catedral, las altas torres de las iglesias románicas y los torreones de las casonas nobiliarias con el juego mágico de lo sugerido y lo obvio conseguido gracias a una cuidada iluminación monumental.

Un paseo nocturno por el centro histórico devuelve una nueva visión de la ciudad. Las viejas fachadas de esgrafiados presentan un matiz especial, un nuevo color y una nueva textura. La noche descubre rincones que a la luz del día han pasado desapercibidos, nuevas escenografías urbanas y un silencio roto a menudo por las campanas de los conventos de la zona alta.

En verano las terrazas se adueñan de las plazas, lugar de reunión de segovianos, veraneantes y turistas que acaban de descubrir la belleza de Segovia o gentes del espectáculo que, acabado su trabajo, buscan llevarse una nueva visión de la ciudad y sus gentes.

La importante y variada programación cultural de Segovia propicia este ambiente nocturno: Teatro Juan Bravo, Titirimundi, Folk Segovia, Verano Musical, Festival de Segovia, Hay Festival, Muestra de Cine Europeo MUCES, Oxigenarte, Salas Ex.presa, etc.

Además de disfrutar de la programación teatral y cinematográfica, de la amplia oferta cultural de museos y salas de exposiciones y de los festivales de música que tienen lugar a lo largo del año, merece la pena la relación con la gente de la ciudad y disfrutar de su ambiente nocturno.

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Esta guía ha sido posible gracias a la colaboración de la Asociación Segoentiende LGTBH, que lucha por la igualdad de derechos.

Segoentiende LGTBH

Esta asociación nació en febrero de 2008 con el objetivo normalizar la diversidad sexual, fuera cual fuese la orientación de cada individuo. Tras casi cuatro años de actividad, sus miembros, socios y simpatizantes siguen luchando por la igualdad de derechos. Para ello se llevan a cabo numerosas actividades abiertas a todos.

Segoentiende participa y promueve las campañas de salud orientadas a la protección contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y otras infecciones (ITS), además de promover la visibilidad con la "Semana de la Diversidad Afectivo-Sexual".

A través de su página web www.gaysegovia.org, mantienen informada a la sociedad segoviana de la actualidad, actividades y campañas llevadas a cabo en nuestra ciudad.

 

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