Ars ubi materia vincitur ipsa Isua

Hemos heredado mucho.

Nuestro patrimonio es grande: paisaje, monumentos, costumbres, biodiversidad, una luz muy especial, valores, historia, cultura, y modos de hacer y vivir en el mundo y en esta ciudad, que es la nuestra.

Pero Segovia no es sólo nuestra ciudad, Segovia es de todos.

Las ciudades que como esta ostentan el título de Patrimonio Mundial son un trocito de la herencia de la Humanidad, parte de un tapiz tejido con lo mejor del espíritu humano; el tapiz que dibuja el alma de nuestra especie.

Sí hemos heredado mucho. Aquí en Segovia contamos los bienes por centenas y también por centenas el derecho a disfrutarlos.

Disfrutamos de cientos de bienes y derechos y, por tanto, del mismo número cargas y obligaciones.

Cargas y obligaciones que como el Decálogo, pueden resumirse en dos:
Cuidar y aumentar la herencia recibida para traspasarla a las generaciones futuras.

Hemos heredado mucho. Y esta herencia requiere mimo y cuidado para asegurar nuestros bienes y derechos y la permanencia de su significado, de su espíritu.

Por eso la conciencia patrimonial que esta campaña promueve, la que conoce y aprecia el derecho de los ciudadanos a disfrutar los bienes y su obligación de transmitirlos, vela necesariamente por evitar cualquier daño que mengüe su valor.

Porque cualquier daño al Patrimonio nos daña a todos. Y dañar nuestra herencia ofende a quienes nos legaron tanta riqueza, y afrenta a los que han de relevarnos en su disfrute y cuidado. Dañar el Patrimonio nos hace ruines. Cuidarlo y conservarlo nos hace más humanos.

“… ¿ Para qué sirve contemplar tanta belleza?. Me deja insatisfecho si no es para algo. Si no se transforma en algo. Si no me transforma a mí” (José Mª. Parreño. Viaje de un antipático).