REAL CASA DE MONEDA

Es uno de los pocos edificios fabriles del siglo XVI que ha llegado casi intacto hasta nuestros días. Se halla en la margen izquierda del río Eresma y fue mandado construir por el rey Felipe II, que estableció en él una ceca que introdujo en nuestro país la técnica de acuñación mediante rodillo.

En 1583 el monarca compró un antiguo molino de papel al pie del Alcázar y orillas del río Eresma para convertirlo en su casa de moneda particular. El edificio fue diseñado por Juan de Herrera y equipado con las más sofisticada maquinaria alemana de la época – ingenios hidráulicos – traídos de la ceca de Hall, cerca de Innsbruck, en uno de los trasvases industriales más grandes e importantes jamás realizados.

La nueva Casa, llamada el “Real Ingenio” fue la única ceca española autorizada para acuñar los gigantes cincuentines (50 reales de plata) y centenes (100 escudos de oro) de 76 mm en diámetro. Su fama lo hizo escenario de un sinfín de visitas reales en compañía de la nobleza europea. La fábrica era el orgullo de España y sus monedas – acuñadas por laminación con rodillos – reconocidas en todo el mundo como las más perfectas.

A partir de 1730, se centralizan las acuñaciones de plata y oro en Madrid y Sevilla y todas las de cobre en Segovia y se cierran las otras 7 cecas peninsulares. En 1772 se comienza la acuñación en Segovia con prensas de volante, y los ingenios hidráulicos se usan solamente para laminar el cobre. En 1869 se cierran definitivamente las Casas de Segovia y Sevilla, por haber abierto en 1861 la gran Casa de Moneda de la Plaza de Colón en Madrid, equipada con modernas máquinas de vapor.

Tras el desguace de la maquinaria que es vendida como chatarra, en 1878 y después de numerosas subastas sin postor, se adjudica el edificio a un particular que lo convierte en fábrica de harina hasta 1973, cuando el edificio es definitivamente abandonado.

El recinto acoge hoy el Museo de la Moneda, centrado en la tecnología y en los sistemas de producción y métodos de trabajo necesarios para acuñar moneda.

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Real Casa de Moneda. Museo

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Real Casa de Moneda. Edificio de recocho

Un entorno privilegiado

La construcción del Real Ingenio requería unas condiciones orográficas particulares. Felipe II quería crear un complejo moderno de grandes dimensiones capaz de simbolizar su poder absoluto y la riqueza del imperio. Para ello se escogió un enclave privilegiado a orillas del río Eresma, entre los arrabales de San Lorenzo y San Marcos. En este bello paraje ocupado desde la época celtibérica y romana, convivían edificios religiosos con huertas, talleres y pequeños molinos. La nueva casa de moneda absorbió tres edificaciones medievales: las iglesias de Santiago y San Gil, finalmente derribadas en el siglo XIX, y un molino de papel y trigo cuya estructura fue parcialmente aprovechada para la construcción del Ingenio Chico, la maquinaria dedicada a labrar monedas de oro y plata.