Monumento
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El alfiz que enmarca el blasón de su noble propietario, el regidor Gonzalo del Río, recuerda aún la estética del siglo XV, si bien la moldura no tiene ya la decoración de bolas tan al uso durante el reinado de los Reyes Católicos.

Los huecos originales de la planta baja, como puede apreciarse, no corresponden a su función actual. El acceso al patio se realizaba a través del zaguán que, desde muy antiguo viene ocupando una farmacia. Sin embargo se llega a través de un estrecho pasillo que va dejando entrever uno de los patios más singulares de la ciudad, por su disposición, su tamaño, sus elementos y aún por el arco románico de uno de sus muros, muestra de la antigüedad de los muros primitivos del edificio. Una hiedra que esconde parte de la arquitectura, el esbelto ailanto, el brocal del pozo y el musgoso empedrado del patio contribuyen en buena medida a proporcionar al lugar un carácter íntimo de gran belleza.

Tres son los lados porticados, mediante siete columnas calizas helicoidales dando esa impresión, tan gótica, de imparable movimiento ascendente. Las basas mantienen la decoración de los fustes aunque están talladas en granito, material más resistente a la humedad y los golpes.

Información de interés
  • Cerrada a la visita turística.